La tarde no llegó como una transición.
Llegó como una presión acumulada.
Cuando Erika fue conducida de regreso a su habitación, el ambiente ya no era el mismo de esa mañana.
Había algo distinto en el aire.
Algo más denso.
Más vigilante.
Como si, en algún punto entre su conversación con Adrián y su regreso, algo se hubiera activado.
O desajustado.
La puerta se cerró detrás de ella con el mismo sonido de siempre.
Pero esta vez…
no le resultó indiferente.
Erika no caminó de inmediato.
Se quedó de