Una semana había transcurrido desde que los hombres de Alessandro iniciaron la investigación sobre el pasado de Erika y a pesar de aquello aún había mucho más por desenterrar, dicha noticia no tardó en llegar como un rayo que partió en dos la efímera tranquilidad que Damián había logrado sostener durante días. Estaba en su departamento, revisando unos correos sin demasiada concentración, cuando Julián entró sin tocar, con el rostro blanco como ceniza una evidente mala señal por parte de él dado