**ÚRSULA**
Las luces de la capilla titilaban sobre mí, demasiado cálidas, demasiado envolventes para un momento que no debería sentirse tan irreal. Me casaré. Klaus lo decía con una seguridad implacable, como si fuera la única opción viable, como si no hubiera espacio para dudas ni cuestionamientos.
Pero yo sí dudaba. Pero el matrimonio no era un juego. No podía tomar una decisión así impulsivamente, no podía simplemente entregarme a la idea porque parecía la mejor salida. No podía casarme sin