**KLAUS**
Su indiferencia solo alimentaba mi rabia, esa ira que se acumulaba desde hace días, meses, incluso. Pero también era un pretexto, un justificante para lo que estaba a punto de hacer.
—Mi boda con Úrsula… —mi voz se cortó un instante, pero me reforcé—. Es genuina, no quiero que la sigas hostigando.
—Malnacido, ella no te pertenece. La crie para un fin, que no tiene nada que ver contigo.
En ese momento entendí que esa promesa que hice, esa línea de respeto y protección, se me estaba es