**KLAUS**
Sabía que cada palabra mal colocada podía ser un disparo en lugar de un consuelo. Solo la acompañaba, sintiendo su mano aún aferrada a la mía como si temiera que soltarme la hiciera desaparecer.
Finalmente, fue ella quien habló.
—Nunca había dicho que no —susurró, sin mirarme—. Nunca le había llevado la contraria.
Baje la velocidad. La farola más cercana arrojaba una luz amarillenta que dibujaba la silueta del coche. Me giré para verla. Su rostro no mostraba lágrimas, pero la herida e