**KLAUS**
No puedo evitar sonreír al ver a Úrsula moverse por la casa con esa mezcla de determinación y torpeza que tienen los recién casados. Cada tarea es un nuevo desafío, y cada desafío es una oportunidad para divertirme un poco.
—¡Ah, mi querida esposa! —exclamé, apoyándome en el marco de la puerta mientras la observaba pelear con un amasijo de sábanas enredadas—. ¿Acaso intentas domar a un monstruo?
Ella frunció el ceño, con un mechón de cabello rebelde cayendo sobre su frente.
—Son solo