Pasaron los noventa días turbios de auditorías. Luis Suárez, después de ser bloqueado cuando la junta declaró desiertas las elecciones, vigiló cada detalle de los trámites a la espera de un mínimo error que pusiera en tela de juicio los ingresos de David y su esposa. Noventa días lentos. Acuerdos entorpecidos. Firmas congeladas...
El presidente demostró con toda la documentación fechada que, en medio del caos por la salud de Miranda, permaneció incorruptible. Regresó a su oficina presidencial.