Bajo las luces de neón y la cámara de humo, los novios y su corte de honor desplegaron su talento en un espectáculo para sus invitados. Miranda acarició su cuello y el fino collar de plata pareció quemar su garganta. «La reliquia de mi abuela», había explicado David cuando su esposa revisaba el cofre de joyas. Sonrió con calidez ante el espectáculo hasta que vio la entrada soberbia de Elena y su esposo del brazo. Se acercó a saludar como quien saluda a unos viejos amigos y presentó a su esposo