Luego de un arduo día, Miranda fue a dormir. Observó su pierna y se lamentó por todo lo que no terminaba de recordar y por su condición de paciente rebelde. Pasó los dedos por la comisura de los labios y sonrió al ver parpadeando su celular. Escribió que todo estaba bien antes de que llegara David. Cuando él se acercaba a besar su frente, ella preguntó qué era lo que realmente esperaba de su matrimonio. David la miró en silencio y dijo, con la voz entrecortada y temeroso de usar mal las palabra