Miranda, al llegar al complejo universitario, se dirigió con su maleta y documentación a la rectoría. Luego de revisar todo, la secretaria jurídica le anunció que su nueva condición civil, económica y social ya no aplicaba para los cuartos estudiantiles. La seriedad de la secretaria no daba espacio a dudas o réplicas; le indicó, además, que solamente en caso de cambiar su estado civil y económico podría postular nuevamente. Ella asintió con un nudo en el pecho y se prometió que iba a buscar al