CAPÍTULO 84
JULIAN
El correo de mi abogado llegó temprano esa mañana. Apenas abrí el documento, mis ojos se fueron directo a la cifra. La propuesta de la campaña publicitaria era jugosa, de esas que no aparecen todos los días. Una suma tan grande que incluso yo, que había ganado mucho en los últimos años, no podía ignorarla. Y no era solo el dinero —aunque lo necesitaba más de lo que me gustaba admitir—, también era la exposición, la imagen, la posibilidad de crecer más allá de las pistas.
Era