CAPÍTULO 83
IGNACIO
Desperté antes que ella. Me quedé un instante mirándola dormir, con la tranquilidad en su rostro, con esa paz que me recordaba todos los días lo afortunado que era de tenerla en mi vida. No quise moverme demasiado, solo acaricié suavemente su cabello y respiré hondo, conteniendo la emoción que me recorría el cuerpo. Hoy era el día. Había planeado cada detalle durante semanas y, finalmente, había llegado el momento de sorprenderla.
—Buenos días, amor —me susurró con voz ador