Mundo ficciónIniciar sesiónJULIAN
El olor a aceite quemado y caucho nuevo impregna cada rincón del taller. Ese aroma siempre me golpea en el pecho como si fuera mi droga personal. Puedo reconocerlo con los ojos cerrados y saber que estoy en casa. Mis dedos rozan la pintura aún fresca del nuevo auto, ese monstruo con el que voy a correr la pr&oacu







