CAPÍTULO 47
JULIAN
La adrenalina del Gran Prix de Mónaco seguía corriendo por mis venas mucho después de que los motores se apagaran. Era mi primera carrera oficial fuera del país, lejos de mi familia, lejos de Monserrat, sin nadie cercano que me ofreciera una palabra de aliento sincera antes de arrancar. No podía negar que me sentía solo, a pesar de estar rodeado de tanta gente. El bullicio de los mecánicos, los flashes de las cámaras, los gritos de la multitud; todo formaba una especie de rui