CAPÍTULO 145
MONSERRAT
No pude decirle que sí a Julián. Simplemente no pude.
Y no dejo de pensar en su cara cuando se lo dije, en esa mezcla de comprensión y tristeza que me rompió el pecho. No quiero lastimarlo. No quiero que sienta que lo rechazo. Pero algo dentro de mí… no me deja avanzar. No me entiendo, y eso me frustra más que cualquier auditoría o problema empresarial.
Intento concentrarme en otra cosa. Hoy, al menos, tengo un motivo alegre para salir de la oficina: nos reunimos con Cla