CAPÍTULO 143
CARLOS
El olor a caucho y aceite temprano por la mañana tiene un efecto calmante en mí. No es la tranquilidad de la contemplación; es la serenidad del depredador que conoce su terreno. Los boxes están casi vacíos todavía; la gente llegará con el paso del día y el circuito tomará vida. Por ahora somos dos o tres las voces que resuenan entre las lonas y los andamios: mecánicos ajustando, técnicos comprobando, pilotos afinando su concentración. Me muevo con la seguridad de quien no ne