CAPÍTULO 131
JULIAN
Ya estaba listo para dormir. Había tenido un día largo de entrenamiento y lo único que quería era darme una ducha rápida, apagar las luces y caer rendido en la cama. Estaba acomodando unas cosas cuando sonó el timbre.
Fruncí el ceño. ¿A esa hora? No esperaba a nadie. Pensé que debía de ser un error, alguien equivocado. Caminé hasta el intercomunicador, algo fastidiado, y al ver la pantalla me quedé helado.
—Monserrat… —susurré, incrédulo.
Era ella. Ahí, frente a la cámara,