CAPÍTULO 113
JULIAN
La tarde cae lenta, bañando de tonos dorados la sala de Leonardo. Nunca imaginé que vería a mi amigo en este papel: sentado en el sofá, con una mamadera en la mano, intentando alimentar a una bebé diminuta que no deja de mover sus manitas en el aire. Me parece surrealista, y al mismo tiempo conmovedor.
—Me parece increíble verte en este nuevo rol de padre —le digo con una sonrisa que mezcla sorpresa y admiración.
Leo levanta la vista hacia mí, y en su rostro hay un brillo di