—El desayuno está listo, preparé arepas con huevos, es lo mismo que hice ayer.
Se apresuró a decir esquivando esa penetrante mirada que él ofrecía.
—Mmm, con razón.
— ¿Qué? —Lo observó de soslayo.
—Tú también tienes algo blanco en la mejilla.
Matthew levantó la mano libre para tocar el rostro de Naia, mientras ella llevaba su mano libre para poner encima la suya. Así ambos se estaban tocando los rostros concentrando una vez más sus miradas azul contra marrón. Fue Leo quien los interrumpió cuand