Salió de la mansión, conduciendo su auto. Casanova le había enviado un mensaje al celular, diciéndole que la esperaría para cenar a las ocho. Estaba ansiosa por verlo de nuevo, su amante secreto se estaba apoderando cada vez más y más no solo de su cuerpo y su mente, sino también de su corazón.
—Bienvenida, cara.— Susurró él. Vestido impecablemente en su traje negro, y llevando su máscara. Ella por supuesto también llevaba la suya. Aunque justo en ese momento deseó fervientemente poder ver el r