El tiempo voló rápidamente, y antes de darme cuenta, había pasado mi primer Día de Luna Llena en el Territorio del Norte.
Encontré paz en esa tierra lejana, sin discusiones, traiciones, o calumnias.
Mis días eran sencillos, pero plenos: entrenamiento, ejercicios de combate y vigilancia de las fronteras.
Justo cuando estaba a punto de salir para la carrera nocturna de la tribu, Santiago se acercó a mí.
—Carmen, alguien te está esperando en el salón principal para verte —dijo en voz baja.
En el mo