Lucía alzó la vista al cielo e inhaló el olor a humo de leña que salía de la chimenea.
El lugar era soñoliento, como el castillo de la Bella Durmiente. Lucía se volvió hacia Javier. «A veces pienso en empezar una granja y tener una propia. No sé si sería capaz de hacer algo así. Sé que no es un trabajo fácil, pero parece tan tranquilo».
Se cubrió los ojos con una mano mientras miraba a su alrededor. «Suena genial, pero no sé si me atrevería a hacerlo ahora. Quizá en el futuro. Quizá si alguno d