Salió furioso de la habitación, dando un portazo con todas sus fuerzas. Normalmente, cuando estaba tan furioso, iba al gimnasio a levantar pesas o boxear. Cualquier cosa para desahogarse. Pero en cambio, lo atormentaba una fiebre muy alta, agravada por la lujuria.
¿Qué se suponía que debía hacer con una mujer que lo volvía loco en la cama y, sin embargo, hacía lo mismo el resto del tiempo de una forma completamente distinta, mucho más exasperante? Ningún hombre quería trabajar tanto por sexo. U