La habitación parecía un decorado de película. Javier había arrastrado una mesita hasta la chimenea y había avivado el fuego hasta que ardió alegremente, disipando el frío y llenando el ambiente de una calidez inmensa. Era evidente que había acondicionado la casa para albergar una colección de antigüedades y objetos decorativos. Un mantel de encaje realzaba la vajilla de color rojo ladrillo que traía. Una botella contenía una sola vela de cera de abeja.
Justo detrás de la mesa, Javier había col