Ver a Lucía jugar al billar le dejaba la cabeza hecha papilla y otras partes de él, bueno... no papilla. Se movía con una seguridad que era un placer observar. Javier había jugado al billar con otras mujeres. La mayoría se negaban a romper o lo hacían con un tiro tan flojo que las bolas se quedaban apelmazadas. No debería haberle sorprendido que Lucía no fuera como las demás mujeres.
Ignorándolo por completo, entizó el taco, alineó el tiro y la bola blanca se estrelló contra las apretadas línea