La voz resonó en el túnel como una vibración dentro de los huesos de Isa.
No era solamente el sonido de alguien que hablaba con su misma voz.
Era algo más íntimo. Más perturbador.
Era escuchar su propio timbre pronunciado con una intención ajena.
El aire en el conducto subterráneo se volvió irrespirable.
La compuerta blindada terminó de abrirse con un siseo hidráulico, revelando una cámara inmensa oculta bajo la estación central.
No parecía una bóveda.
Parecía un santuario tecnológico.
El techo