Mundo ficciónIniciar sesiónMia
El vestido no era mío. Ni siquiera lo había elegido yo.
Lo encontré colgado en una percha dentro del departamento que la empresa tenía asignado para ocasiones especiales. Negro, de tela fluida, con una abertura en la pierna y un escote sutil pero preciso. Elegante. Atemporal. Caro.







