Mia
La oficina está en silencio, como siempre. El mismo silencio pesado que hace que mi estómago se revuelque cada vez que paso por esa puerta. El aire acondicionado zumbando suavemente, las luces frías de las lámparas sobre mi cabeza, y la constante presión de ser observada, de estar a la altura de las expectativas de Alexander. Todo parece tan… calculado. Y yo, atrapada en este juego, no puedo evitar preguntarme cuánto más podré soportar.
Hoy, sin embargo, hay algo diferente en el aire. Algo