Me quedo a solas con Sasha. Ella, la mujer que siempre tiene una respuesta mordaz y una mirada de acero, parece ahora nerviosa y extrañamente pálida.
—Perdón, Sasha —alcancé a decir, sintiéndome como una intrusa en este momento—. Lucien me dijo que querías verme... Lamento haber venido sin avisar, ni siquiera pensé que estaría ocupada...
Sasha suelta un suspiro largo, pasándose una mano por el cabello rubio perfectamente peinado. Me da una sonrisa nerviosa que no llega a sus ojos.
—Está bien, B