POV Lucien
Entro en la mansión como un huracán de furia contenida, con el eco del portazo de Blair aún resonando en mis oídos y el sabor de su rechazo quemándome la garganta más que cualquier alcohol. Cada paso que doy sobre el piso de mansión es un recordatorio de mi propia estupidez, aunque en este momento mi ego se niega a aceptarlo. Ella estaba fuera de sí, furiosa, con esos ojos verdes centelleando como relámpagos antes de abandonarme en mitad de la noche.
«¿Qué carajos había salido mal?».