El sonido del velcro al despegarse es como el canto de una libertad que creí olvidada. Tres semanas. Tres largas semanas con la mano izquierda atrapada en esa férula rígida, un recordatorio constante de mi fragilidad y del caos que me había traído hasta aquí.
—Excelente, Blair. La consolidación ósea es perfecta —indica el doctor Méndez, retirando el armazón de plástico y metal—. Pero no te confíes. Los músculos están atrofiados y los tendones rígidos. Debes empezar una rehabilitación hoy mismo.