Estoy terminando de organizar la última pila de documentos, pero mis manos se mueven por puro instinto. Mi mente es un campo de batalla donde la imagen del fénix de plata y la reacción de ver el artilugio que para mí es la clave de mi origen, la clave de saber quién soy realmente. A dónde pertenezco. Cada factura que archivo es un recordatorio de la maquinaria que él dirige, una que me tiene atrapada no solo por una deuda de dinero, sino por una red de secretos que apenas empiezo a vislumbrar.