Capítulo 45: Herencia de fuego.
El aire en el ala este de la mansión tiene un peso distinto esta tarde; huele a madera vieja, a cera de abejas y a la inquietante calma que precede a una ejecución. Yo me mantengo en las sombras del pasillo adyacente al salón principal, lo suficientemente cerca para que el eco de sus voces llegara a mis oídos, pero lo bastante lejos como para ser solo una mancha borrosa en la periferia de su visión si alguno decidiera mirar hacia atrás.
No me encuentro allí para espiar a Lucien. Mi interés, mi