Los dedos de Evelyn temblaron mientras miraba su teléfono.
—…Roman…
Su voz apenas fue un susurro.
Roman se quedó inmóvil al instante.
En cuanto vio su expresión, algo en su pecho se contrajo.
—¿Qué pasó? —preguntó, ya caminando hacia ella.
Evelyn no respondió. Simplemente le tendió el teléfono.
Roman lo tomó, con el ceño fruncido.
Entonces vio el titular.
Su corazón dio un salto.
Por una fracción de segundo, todo a su alrededor se quedó en silencio.
Lentamente, su pulgar se movió.
Reprodujo el