Roman se quedó completamente inmóvil.
Por un momento, el mundo pareció caer en silencio.
Hasta el viento se sintió lejano.
Sus ojos permanecieron fijos en los de ella, pero algo en ellos cambió.
—…No —dijo al fin.
Su voz era calmada.
Evelyn no respondió de inmediato. Solo lo observó con atención.
Como si intentara ver más allá de sus palabras y descubrir lo que no estaba diciendo.
Roman sostuvo su mirada sin parpadear.
—Estás pensando demasiado —añadió en voz baja—. Has estado bajo mucho estrés