La mandíbula de Leo se cayó en cuanto la pregunta salió de la boca de su jefe.
Roman frunció ligeramente el ceño ante su reacción. Su mirada se dirigió inconscientemente hacia arriba antes de volver a Leo.
—¿Qué es esa cara? ¿Vas a responderme o no? —preguntó, con irritación filtrándose en su tono.
Leo seguía mirándolo fijamente.
Los ojos de Roman se oscurecieron. Su agarre se tensó alrededor de la caja de café que Evelyn le había metido en las manos. Lentamente, la levantó.
—¡J-jefe, no! —chil