DAMIAN
El underboss estaba de pie frente a la fábrica cuando bajamos del auto. Le había dicho a Matteo que le avisara al jefe de Florida y a su gente que íbamos en camino y, tras un pequeño lío, habían aceptado escucharme.
—Jefe —saludó cuando nos acercamos, y le respondí con un asentimiento.
—¿Dónde está el don? —preguntó Matteo, y el underboss señaló hacia el interior de la fábrica y nos guio hacia adentro. Miré a mi alrededor mientras caminábamos, pensando en la última vez que había pisado e