DAMIAN
—Buenos días, jefe —dijo el director del departamento de Relaciones Públicas en cuanto entré.
—Ajam —murmuré mientras echaba un vistazo a mi alrededor. Nunca había estado por este lado de mi empresa; no tenía necesidad. Hasta ahora. Giré hacia la oficina y mis ojos se posaron en él, que se dirigía hacia el despacho de ella.
—Detente —espetó mi voz y él se quedó inmóvil. Me acerqué y me paré frente a él—. ¿Qué estás haciendo?
Pestañeó un segundo antes de abrir la boca.
—Este... Me llamo L