SERA
Me dirigí a mi armario para organizar la ropa del trabajo, pero me detuve a medio camino y suspiré. Llevaba de bajón desde ayer, después de la cena con mi llamada «familia». Cuando escuché que los sicarios iban por mí, culpé a Damian; sentí que era por la clase de persona que él era, pero cuando dijo que había sido mi padre, casi me quedo sin aliento.
Siempre supe que no me querían, y pensé que se alegrarían de que por fin me hubiera quitado de su camino, ¿pero matarme?
«Fue tu madrastra»,