# CAPÍTULO 45: LA JAULA DE ORO Y SEDA (POV ISABELLA)
El silencio en la mansión Moretti era tan denso que podía escucharse el roce de las cortinas de terciopelo contra el suelo de mármol. Desde mi ventana en el ala norte, observaba los jardines perfectamente podados, donde un batallón de decoradores y floristas trabajaba bajo la lluvia fina de Nueva York. Estaban levantando carpas de cristal y descargando miles de rosas blancas —el símbolo de la pureza que yo ya no poseía—. Todo estaba siendo pr