CAPÍTULO 46: EL MENSAJERO DE LAS SOMBRAS (POV ISABELLA)
La noche previa a la fiesta de compromiso no era una noche de descanso, sino una vigilia fúnebre disfrazada de celebración. El tintineo de las copas de cristal siendo acomodadas en el piso inferior resonaba por los conductos de ventilación como gotas de agua en una cueva. Me encontraba en mi habitación, la misma que se había convertido en mi santuario y mi celda, mirando fijamente el fresco de los ángeles en la habitación contigua. Lorenzo