CAPÍTULO 29: EL ESPEJISMO DEL AMANECER (POV ISABELLA)
El despertar en la Casa del Lago siempre era un
proceso lento, una lucha entre la bruma del bosque y la consciencia que se negaba a aceptar la realidad. Pero esa mañana fue distinta. No me despertó el frío, ni el sonido de las ramas golpeando el ventanal. Me despertó un calor familiar, una presencia sólida que irradiaba una energía que conocía demasiado bien.
Mantuve los ojos cerrados por unos segundos más, temiendo que, si los abría, el he