# CAPÍTULO 19: ALTITUD CRUCERO HACIA EL INFIERNO
El trayecto desde el hotel hasta el aeropuerto de Milán fue un funeral en vida. El silencio dentro del coche blindado era tan denso que podía sentirlo presionando mis pulmones, robándome el aire que aún olía a la colonia de Alexander y al vapor de la ducha que, hacía apenas una hora, había sido nuestro santuario.
Alexander no me miró ni una sola vez. Su perfil, recortado contra la ventana empañada por la lluvia que había empezado a caer sobre Lom