Había pasado un mes y ahora me encontraba mucho más recuperada. Gracias a la ayuda de todos logré recuperar el peso que había perdido, y las terapias me habían ayudado muchísimo.
¿Y las cosas con Antón?
Bueno... él se había portado de maravilla. Al parecer estaba decidido a conquistarme y, siendo sincera, ¿quién era yo para negarle esa oportunidad?
Sentí unos brazos rodear mi cintura, pegándome contra un pecho firme.
—Hola, esposa mía —susurró Antón junto a mi oído, erizando cada centímetro de