La puerta se abre y veo que es una de las chicas del servicio, quien me informa que mi padre ha llegado. Sin pensarlo, corro hasta donde él está, pero unos brazos me detienen antes de llegar a mi objetivo.—¿Ahora qué quieres?—Si quieres que le perdone la deuda a tu padre y le perdone la vida, debes decirle que estás muy enamorada de mí y que no te vas a separar de mi lado.—¿Es en serio? ¿Esa es tu puta condición para que mi padre ya no deba nada? ¿Mi libertad?—Tú eliges. Y yo, de ti, lo haría rápido, ya que él te está esperando.—¿Qué pasa si no hago lo que tú dices? —Este me sonríe.—Fácil, mato a tu padre frente a ti. - Cuando dice eso, todo me empieza a dar vueltas. No puedo creer que él sea capaz de tanto. —¿Entonces?Adiós a mi libertad.—Acepto, pero lo vas a dejar en paz.—Yo cumplo con mi palabra, esposa. - Maldito, odio cuando me dice así. —Ahora vamos, que mi suegro nos espera.Este toma mi mano y caminamos hasta la sala donde está mi padre. Al verme, se le iluminan los
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