Oliver levantó la vista y miró a Alina con decepción.
Por alguna razón, esa simple mirada le dejó claro a ella que él no estaba de muy buen humor.
“¿Estará molesto porque dije que quiero ser famosa?”.
“Qué tipo tan raro”.
El joven magnate solo la observó esa vez y no volvió a dirigirle la mirada; se pasó todo el rato platicando con don Abel.
El abuelo tenía cierta amistad con el padre de Oliver, por eso este se había tomado la molestia de hacer un espacio en su apretada agenda para viajar a Cas