Capítulo 67 Todo llega para quien sabe esperar... ¿o no?
La comida llegó pronto y Alina atacó la parrillada con auténtica felicidad. Esa era una adicción de la que nunca iba a poder librarse.
Oliver comió poco. La mayor parte del tiempo le fue pasando carne del asador y mirándola comer.
Cuando terminaron, era casi mediodía. Alina se limpió la boca con la servilleta.
—¿Nos vamos al aeropuerto?
Oliver rio entre dientes.
—¿Me vas a ir a dejar?
Alina desvió la mirada ligeramente.
—Como quieras.
Se puso de pie, liquidó la cuenta y la llevó al auto.
Tito y