De pronto alguien tocó a la puerta. La voz de Tina llegó desde afuera:
—¿Señorita? ¿Está ahí? Don Abel pregunta si el señor Parker ya se fue.
Oliver se frotó la sien y abrió la puerta.
—No me he ido.
Tina parpadeó.
—Buenos días, señor Parker.
La puerta se cerró. Alina se sorbió la nariz y se separó de él de un brinco.
El espacio vacío entre los dos le dejó una sensación rara, pero lo último que iba a admitir era eso.
—Ya van diez minutos que me tienes abrazada, ¿no crees que es un poco tarde pa