Alina durmió todo el trayecto en el avión y despertó cuando empezaban a aterrizar. Volver a pisar tierra americana le revolvió sentimientos que no sabía bien cómo ordenar.
No sabía quiénes eran sus padres. Desde que tenía memoria, había vivido dentro de la Organización Janus; el entrenamiento sin fin la había convertido en el instrumento perfecto de Edgar Orbán, y con los años había desarrollado sentimientos que no debería tener. Solo que tardó demasiado en darse cuenta de que Edgar no la veía