El estudio de Alina acababa de abrir y Damián era su único talento. Con tiempo de sobra, comenzó a buscar nuevas promesas para el medio del espectáculo.
Una tarde, mientras miraba la televisión en la sala sin mucho que hacer, sonó el timbre. Corrió a abrir y se quedó paralizada al ver a un hombre mayor parado frente a la puerta.
Vestía un traje de diseñador, lucía una barba entrecana y conservaba los rasgos de alguien que fue muy atractivo en su juventud. Tras unos segundos de sorpresa, se atre